Con un lleno casi absoluto y un público entregado desde los primeros acordes, Vanesa Martín ofreció anoche en el Palau Sant Jordi un concierto vibrante, emotivo y cuidadosamente construido, dentro de su actual gira. La artista malagueña demostró una vez más por qué es una de las voces más sólidas y queridas del panorama musical español.
Un arranque enérgico y una conexión inmediata
Poco después de las 21:00 h, las luces del recinto se atenuaron y sonaron los primeros compases de “Hábito de ti”, tema con el que Vanesa abrió un repertorio de casi dos horas y media de duración. Desde ese momento, el público catalán se mostró entregado, coreando cada verso con una mezcla de entusiasmo y emoción contenida.
La artista alternó canciones recientes como “De tus ojos” o “Besos y descuidos” con clásicos de su repertorio como “Complicidad”, “Polvo de mariposas” y la siempre esperada “90 minutos”, que generó uno de los momentos más intensos de la noche. La puesta en escena, sobria pero eficaz, permitió que la voz y la interpretación fueran las verdaderas protagonistas.
Un recorrido por su universo emocional
A lo largo del concierto, Vanesa Martín fue tejiendo un relato íntimo y sincero sobre el amor, el paso del tiempo y la búsqueda personal, temas que atraviesan su discografía. En canciones como “Objetos perdidos” o “Tiempo real”, la cantante combinó la melancolía con una madurez artística evidente, sostenida por una banda sólida y un sonido impecable.
El bloque central del concierto reservó espacio para momentos de cercanía: la artista se dirigió al público con su característico tono cálido, compartiendo anécdotas y agradecimientos. “Barcelona siempre me hace sentir en casa”, dijo, antes de interpretar “Lobos”, desatando una de las ovaciones más sonoras de la noche.
Emoción y comunión en el tramo final
El tramo final del concierto llevó la intensidad al máximo. Temas como “Sintiéndonos / Inmunes” y “Arráncame” cerraron el repertorio en una atmósfera de comunión total entre escenario y graderío. Decenas de luces de móvil iluminaron el Palau, mientras Vanesa, visiblemente emocionada, agradecía con una sonrisa y una reverencia.
Un concierto que confirma su madurez artística
Con una producción cuidada, un sonido envolvente y una interpretación impecable, Vanesa Martín ofreció en el Palau Sant Jordi una noche que combinó oficio y emoción. Más allá del virtuosismo vocal, la artista demostró su capacidad para generar vínculos genuinos con el público, algo que solo consiguen quienes cantan desde la verdad.
El concierto barcelonés se consolida así como una de las citas más destacadas de su gira, confirmando el gran momento creativo y escénico que atraviesa la cantautora malagueña.









