Taburete regresó la noche del miércoles 28 de enero en la Sala Razzmataz de Barcelona con un concierto que colgó el cartel de sold out. El grupo madrileño llenó la sala hasta la bandera para ofrecer dos horas de música sin parar.
A las 20:30 de la tarde se apagaron las luces, salió la banda de músicos al escenario y, pocos segundos después, aparecieron Willy Bárcenas y Antón Carreño, recibidos entre gritos y aplausos.Entre la emoción y la euforia del público empezaron a sonar ‘Cuando los hombres lloran’ y ‘Belerofon’, dos temas que consiguieron levantar a los presentes nada más empezar.

Nada más empezar, Willy Bárcenas quiso agradecer al público de Barcelona por permitirles vivir una noche tan especial: “Qué maravilla y qué entusiasmo. Teníamos ganas de volver a las salas y de sentir esa energía que se crea. Gracias de corazón”.
Durante dos horas el grupo presentó varios temas de su último repertorio, como ‘110’, ‘De menos’ o ‘Tan desconectados’. Aunque no faltaron otros un poco más antiguos como ‘Abierto en vena’, ‘Dr Charas’ o ‘México DF’.
El público lo tenía claro: esas dos horas eran para disfrutar, cantar y bailar. Y, sin duda, de eso no faltó. La banda se mostró cercana en todo momento, creando ese clima de calor propio de las pequeñas salas de conciertos.

Uno de los momentos más especiales para los presentes fue la parte acústica del show. Los chicos de Taburete se sentaron con la guitarra y la caja para ofrecer una versión más cercana de temas como ‘Las últimas flores’, ‘Salto al vacío’ o ‘Penúltimo beso’.
El show continuó, y es que aún quedaban muchos temas por cantar. El público sabía que se acercaba el momento de las míticas y, gritando con fuerza al ritmo de ‘Sirenas’, se demostró que aún había energía para rato. Así pues, también interpretaron algunas de sus primeras canciones como ‘Kaiserlautern’, ‘El rey del contrabando’ o ‘El fin’.
El final se acercaba, pero Willy Barcenas y Antón Carreño sabían que no podían marcharse sin antes tocar los acordes de ‘Vino y cemento’ y ‘Roto y elegante’, que enloqueció a los fans. La fiesta se cerró por todo lo alto, con el público brincando y cantando el mítico ‘Madame Ayahuasca’.
‘Caminito a motel’ fue la canción elegida para poner el broche de oro al espectáculo, y es que como bien dice el tema, ‘esto ya se acaba, esto ya se cierra’. Así despidieron al público de Barcelona, entre saltos y gritos: la Sala Razzmataz se movió al compás de motel para poner fin a una noche muy especial, donde se confirmó la conexión entre los chicos de Taburete y sus fans.












