Manolo García volvió a casa para presentar Drapaires Poligoneros en un Auditori Fòrum completamente lleno, dentro de su “Gira de Teatros 2025-2026”. Durante casi tres horas, el músico combinó estrenos del nuevo disco con un repaso generoso a sus clásicos, en un concierto de formato íntimo donde la cercanía y la emoción marcaron el ritmo de la noche.
El recital arrancó con varios temas del nuevo álbum, que en directo mostraron solidez y una madurez lírica muy celebrada por el público. Canciones como “Drapaires poligoneros” o “Pequeña e ingenua reflexión” fueron acogidas con atención casi reverencial, mientras la banda envolvía al artista en un sonido cálido y preciso. Uno de los momentos más especiales llegó con la interpretación del tema en catalán, recibido en Barcelona con un aplauso largo y agradecido.
A medida que avanzaba el concierto, García fue abriendo la puerta a su repertorio más emblemático. “Pájaros de barro”, “La sombra de una palmera”, “Prefiero el trapecio” o “Carbón y ramas secas” despertaron la euforia colectiva y los coros espontáneos que acabaron de incendiar la noche. Lejos de limitarse a reproducir sus éxitos, el artista les dio nuevos matices y una energía renovada.
La conexión emocional con la ciudad fue constante, aunque expresada con la sobriedad habitual del intérprete: pocas palabras, pero muy cargadas de afecto. El público respondió con una entrega absoluta, mezclando nostalgia, descubrimiento y celebración.
El concierto confirmó que Manolo García atraviesa un momento creativo sólido, capaz de mirar hacia adelante sin renunciar a su historia. Barcelona vivió una noche intensa, cercana y luminosa, en la que las canciones nuevas y las de siempre encontraron un equilibrio perfecto.











