El descanso de 13 minutos de la LX edición de la Super Bowl de la NFL fue el tiempo que tuvo Bad Bunny para convertirse en el centro de atención de uno de los mayores espectáculos del mundo. Esta vez, el puertorriqueño acaparó 135 millones de espectadores.
Con un traje blanco, guantes y un balón de fútbol entre las manos, Benito miró a cámara y arrancó el show al ritmo de ‘Titi me preguntó’. La escenografía mostraba una plantación de plátanos, simbolizando las raíces de Puerto Rico. Los presentes se transformaron en agricultores y boxeadores de la tierra, representando la cotidianidad de su país natal.
Treinta segundos fueron suficientes para dejar claro que su objetivo era llevar a Puerto Rico por bandera.
Entre un inmenso cuerpo de baile y la presencia de celebridades como Karol G y Pedro Pascal, Bad Bunny levantó a todo el Levi’s Stadium de Santa Clara para cantar y bailar, ‘Yo perreo sola’ mientras daba la bienvenida a todos los presentes: “Bienvenidos a la fiesta más grande del mundo entero”.

El artista advirtió que la fiesta apenas comenzaba, mientras empezaban a sonar los acordes de uno de sus temas más recientes, ‘Voy a llevarte pa PR’. De repente, algo sucedió: el tejado de la casa en la que el artista estaba cantando se desprendió, se abrió la puerta y comenzaron a sonar algunas de las melodías más emblemáticas del reguetón, como ‘La gasolina’ de Daddy Yankee y ‘Dale Don’ de Don Omar. Bad Bunny sabía lo que hacía: recordar que esa música viene de Puerto Rico.
Al ritmo de ‘EoO’, tema del álbum ‘Debí Tirar Más Fotos’, recordó a los 135 millones de espectadores que “están escuchando música de Puerto Rico. De los barrios y los caserios”.
“Buenas tardes California. Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio. Y si hoy estoy aquí es porque nunca, nunca dejé de creer en mí. Tu también deberías creer en ti”, fue el mensaje que el artista lanzó a cámara antes de dar paso a la boda de la Super Bowl. Sí, sí: UNA BODA.
Pero detrás de cada movimiento, había un pensamiento del artista. Bad Bunny no quería demostrar una pareja cualquiera casándose, aunque fue real y legal, su intención era transmitir un mensaje de diversidad y comunidad.
Y de repente llegó una de las invitadas de la noche: Lady Gaga, con una versión de merengue-salsa de ‘Die with a smile’, acompañada de una banda latina, que dio paso al ‘Baile Inolvidable’ del artista. El escenario se convirtió en una fiesta absoluta donde la música y el baile no pararon en ningún momento.

Como si se tratara de un barrio de Puerto Rico, entre bailarines, músicos y un atrezzo impecable, empezó a sonar ‘Nuevayol’. La fiesta no decayó en ningún momento y los mensajes ocultos detrás de cada movimiento tampoco. Uno de los momentos más comentados fue cuando Bad Bunny entregó a un pequeño su premio Grammy.
Más adelante, se recreó la portada del álbum de Bad Bunny y, en la icónica silla blanca de ‘Debí Tirar Más Fotos’, apareció Ricky Martín cantando ‘Lo que le pasó a Hawaii’, tema que compara la turistificación de las islas del Pacífico con Puerto Rico.
Benito Antonio sabía que faltaba poco tiempo para llegar al final, así decidió alzar una bandera gigante de Puerto Rico al ritmo de ‘El Apagón’, sobre un poste eléctrico gigante, recordando los recurrentes apagones que sufren en su tierra tras el huracán de 2017.
Entre fuegos artificiales, llegó ‘Café con ron’, aunque la actuación no terminaba ahí, pues faltaba el broche final. Tras decir “God Bless America”, Bad Bunny cogió un balón de fútbol americano mientras recitaba todos los países de América, recordando que el continente no solo se trata de Estados Unidos, sino de todos los que forman parte de él.

En la pantalla gigante se pudo leer un último mensaje: «The only thing more powerful than hate is love» (Lo único más poderoso que el odio es el amor). Con este lema, las banderas ondeando por el estadio, la música latina sonando y todos coreando ‘Debí Tirar Más Fotos’, Bad Bunny se alejaba poco a poco del campo con su misión cumplida.









