Hablar de Katy Perry es hablar de una de las mayores estrellas del pop de las últimas décadas. Desde que irrumpió en la industria musical en 2008, la artista californiana ha firmado algunos de los himnos más importantes del siglo XXI. Canciones como ‘I Kissed a Girl’, ‘Last Friday Night ‘, ‘Firework’ o ‘Roar’ no solo dominaron las listas de éxitos, sino que también marcaron a toda una generación.
Durante años, Katy Perry fue sinónimo de éxito. Sin embargo, en los últimos tiempos su carrera ha atravesado una etapa más discreta, lejos de los números a los que había acostumbrado al público. Aun así, la cantante nunca ha dejado de demostrar por qué sigue siendo una de las grandes figuras del pop.
Su nuevo single, ‘Watch It Burn’, supone el inicio de una nueva etapa artística. La canción habla de dejar atrás el pasado para renacer con más fuerza, un mensaje que cobra un significado especial teniendo en cuenta los cambios que ha vivido recientemente tanto en el ámbito profesional como en el personal, incluida su ruptura con Orlando Bloom, padre de su hija. Con este lanzamiento, Katy abre una nueva era que también llevará a los escenarios con una gira de festivales.
Porque, si hay algo que siempre ha diferenciado a Katy Perry, además de su catálogo de éxitos, son sus espectáculos en directo. En ‘The Lifetimes Tour’ ya dejó claro que pocas artistas son capaces de ofrecer un show con semejante despliegue visual. Coreografías, grandes producciones y momentos imposibles, como sobrevolar al público, forman parte de un sello que ha definido su carrera.
Pero en esta nueva gira ha decidido ir un paso más allá. El espectáculo está construido alrededor de los grandes éxitos de su trayectoria, muchos de los cuales han vivido un notable resurgimiento en las plataformas y las listas de reproducción durante el último año. Además, recupera canciones muy queridas por sus fans, interpretando ‘The One That Got Away’ en su versión original por primera vez desde su lanzamiento, ya que solamente la había interpretado en acústico, y rescatando temas como ‘Legendary Lovers’ o ‘Thinking of You’.
La puesta en escena vuelve a ser una demostración de la imaginación que siempre ha caracterizado a la artista. Desde teléfonos gigantes rechazando llamadas de sus exparejas hasta aparecer dentro de una enorme botella de plástico que recorre el recinto entre el público, pasando por un final en ‘Firework’ en el que rocía a los asistentes con espuma. Todo ello convierte el concierto en una experiencia donde el humor, la nostalgia y el espectáculo conviven a la perfección.
Si algo ha demostrado Katy Perry a lo largo de su carrera, es que nunca ha tenido miedo a ser extravagante. Esa personalidad única es precisamente la que la ha convertido en una de las grandes superestrellas del pop. Puede que hoy sus lanzamientos no alcancen las cifras estratosféricas de hace una década, pero su influencia permanece intacta. Su legado, construido a base de canciones que han definido una época y de algunos de los directos más memorables del pop contemporáneo, hace que Katy Perry siga ocupando un lugar privilegiado en la historia de la música.

