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FITO & FITIPALDIS CONVIERTEN ZARAGOZA EN UN CORO ETERNO

El sábado 13 de diciembre a las 20:30, el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza se llenó agotando las entradas para recibir a Fito y Fitipaldis en una noche marcada por la emoción y la complicidad con el público. Desde el primer instante, quedó claro que no sería un concierto más.

El arranque con “A contraluz” fue tan elegante como impactante: la silueta de Fito se dejó ver sobre una tela, creando una imagen poderosa que arrancó la primera gran ovación de la noche.

Fotografía de: @lauratejerog

A partir de ahí, el pabellón se convirtió en un coro constante, con canciones como “Por la boca vive el pez” cantadas a todo pulmón y “Whisky barato” haciendo bailar a todo el público.

A mitad del concierto, Fito pidió a los asistentes que se pusieran en pie para enviar un saludo desde Zaragoza a Gijón, próxima parada de la gira, reforzando ese ambiente de cercanía que sobrevoló todo el directo. Poco después, el público coreó “Robe, Robe, Robe” en un emotivo homenaje a su amigo, en uno de los momentos más sentidos de la noche.

Casi al final, “Soldadito marinero” volvió a unir a la banda y público en una sola voz, sellando un concierto sincero, sólido y profundamente compartido. Fito y Fitipaldis no vinieron a demostrar nada: vinieron a encontrarse con su gente. Y Zaragoza respondió cantando hasta el último acorde.

Fotografía de: @lauratejerog
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