Costa Sonora volvió a Alicante los días 3 y 4 de abril con una idea clara: seguir creciendo sin perder identidad. Y, después de dos jornadas con todo vendido en el Muelle Live, la sensación general fue sencilla de resumir: el festival ya ha encontrado su sitio.
Sin intentar reinventarse ni abarcar más de lo necesario, Costa Sonora apostó nuevamente por una línea urbana coherente —trap, reggaetón y nuevas corrientes— construyendo un cartel equilibrado donde convivieron nombres consolidados, artistas en pleno crecimiento y nuevas propuestas que empiezan a hacerse hueco dentro de la escena.
Viernes: un inicio sólido y sin tiempos muertos
El viernes arrancó temprano y, desde las primeras horas, el recinto ya respiraba ambiente de festival. No fue un arranque progresivo: el público respondió desde el inicio y el ritmo apenas bajó durante toda la jornada.
Los primeros conciertos cumplieron su función perfecta: activar al público y marcar el tono del fin de semana. Propuestas como D. Valentino o Lewis Potter ayudaron a construir ese primer bloque dinámico, con directos ágiles y pensados para mantener la energía constante.
Uno de los nombres propios del día fue Metrika, que asumía uno de los focos principales del viernes y respondió con un directo firme, destacando por presencia escénica y conexión continua con el público.
También dejó buenas sensaciones La Pantera, cada vez más lejos de la etiqueta de promesa. Su concierto confirmó el crecimiento del artista dentro del circuito urbano, con un público entregado y un show sólido de principio a fin.
El cierre con Kidd Keo funcionó exactamente como se esperaba: sin artificios innecesarios, pero con la fuerza suficiente para cerrar la jornada por todo lo alto, manteniendo al público activo hasta el último tema.
Entre conciertos, los DJs —TIGER FIGHTER, Alex Selas, Dani Yllana, MSBT o La Trampa— fueron clave para que el ritmo del festival no se detuviera, enlazando sesiones sin silencios y manteniendo vivo el ambiente entre escenarios.
Sábado: intensidad, conexión y momentos para el recuerdo
La segunda jornada llegó con un recinto ya completamente rodado y con un público más suelto desde el primer momento.
Soge Culebra protagonizó uno de los conciertos más emocionales del fin de semana. Su actuación destacó por la conexión directa con los asistentes, que corearon los temas prácticamente de principio a fin.
En una línea más energética apareció MVRK, apostando por un directo inmediato y contundente que mantuvo el nivel alto sin necesidad de excesos.
Lorna encajó perfectamente dentro del flujo del cartel, ofreciendo una actuación bien recibida y demostrando cómo el festival sabe integrar estilos distintos sin romper la coherencia general.
Entre los artistas emergentes, Chacoma —procedente de Costa Emergentes— aprovechó su oportunidad con un directo sólido que confirmó el acierto de incluir nuevas propuestas dentro del lineup.
Uno de los momentos más comentados del sábado llegó con Funzo, que se subió por primera vez a un escenario tras su separación del grupo Funzo & Baby Loud. Más allá de lo musical, dió un show que conectó directamente con el público local, cantando tanto sus temas nuevos como los antiguos.
El cierre quedó en manos de Yung Beef, responsable probablemente del momento más intenso de todo el fin de semana. Desde el primer tema, el público respondió con una energía constante que convirtió el final del festival en uno de los puntos más altos de la edición.
El festival también dejó espacio para colaboraciones inesperadas, como la aparición conjunta de Yung Beef con Xiyo y Fernandezz, aportando frescura y rompiendo la dinámica habitual del día.
Los fuegos artificiales pusieron el broche visual sin restar protagonismo a lo verdaderamente importante: lo que había ocurrido sobre el escenario durante dos días.
Un festival que funciona porque sabe lo que es
Parte del éxito de Costa Sonora está en su planteamiento. El recinto permite moverse con comodidad, los tiempos están bien medidos y la experiencia resulta fluida para el público.
Sin grandes colapsos, con barras y accesos funcionando correctamente y un sonido estable durante ambas jornadas, el apartado técnico acompañó sin convertirse en protagonista.
Una escena con identidad propia
Más allá de nombres concretos, Costa Sonora demuestra que existe una escena urbana consolidada y un público claro al que dirigirse.
El cartel mezcla generaciones y trayectorias distintas, pero siempre dentro de una misma línea estética y musical, evitando la sensación de mezcla forzada y reforzando la coherencia del festival.
Tras esta edición, la conclusión parece evidente: Alicante ya tiene un festival urbano reconocible, con personalidad propia y margen real para seguir creciendo en los próximos años.
Costa Sonora 2027 ya tiene fecha de salida de entradas
Tras el éxito de esta edición, Costa Sonora ya mira hacia el futuro. El festival ha anunciado que el próximo lunes 20 a las 21:00 horas saldrán a la venta las primeras entradas para Costa Sonora 2027, con un lanzamiento especial a un precio muy atractivo desde 22€, una oportunidad perfecta para quienes quieran asegurar su sitio en una cita que ya se ha consolidado como uno de los referentes urbanos del Mediterráneo.

