Chiara Oliver presenta su aclamado disco debut, ‘no fue real’, tras el éxito de sus dos últimos EPs, ‘la libreta rosa’ y ‘la última página’. Con este nuevo trabajo, compuesto por 13 canciones, la artista construye una narrativa íntima y honesta que gira en torno al desamor, la pérdida y todo ese proceso emocional que transcurre entre el final de una historia y la aceptación de su cierre.
El disco arranca con ‘me puse a escribir (intro)’, una apertura que funciona como declaración de intenciones. Tal y como anticipa su título, se trata de una introducción a ese universo confesional que atraviesa todo el proyecto, una colección de canciones escritas desde la herida, pero también desde la necesidad de entenderla. Desde ese primer minuto, Chiara deja claro que este álbum está concebido como un diario emocional convertido en música.
A lo largo del disco, la cantante vuelve a demostrar esa capacidad que ya había adelantado en sus anteriores lanzamientos y en temas como ‘parte de mí’ o ‘2+2=5’. La de convertir sentimientos complejos en letras directas, cercanas y profundamente identificables. Cada canción parece escrita desde un lugar muy concreto, pero logra conectar con experiencias universales, haciendo que quien escucha encuentre algo propio en cada verso.
Sin embargo, ‘no fue real’ no se limita únicamente al formato de balada íntima. Chiara también explora nuevos registros sonoros y se permite experimentar con una producción más ambiciosa. Es el caso de ‘es mejor así’, uno de los temas más enérgicos del álbum, con una clara influencia pop-rock que probablemente se convierta en uno de los grandes momentos de sus directos. También destaca ‘calle luna’, que incorpora un sample de ‘Kiss Me’ de Sixpence None the Richer, logrando un contraste especialmente interesante entre una melodía luminosa y una de las letras más melancólicas del proyecto.
Aunque, si hay una canción que sobresale especialmente, esa es ‘un minuto +’. En ella, la artista se abre en canal y entrega uno de los ejercicios de vulnerabilidad más conmovedores del disco. Es una canción que no solo emociona por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta desde la honestidad más absoluta. Escucharla se siente, efectivamente, como leer una página arrancada de su diario.
En definitiva, este debut supone un punto de inflexión en la carrera de Chiara Oliver. Con ‘no fue real’, la artista confirma su madurez compositiva y demuestra una evolución evidente tanto a nivel sonoro como narrativo.
Chiara tendrá la oportunidad de presentar este álbum en directo en el Palacio Vistalegre el próximo 27 de noviembre y en el Sant Jordi Club el 28 de noviembre. Dos citas clave para comprobar cómo estas canciones, tan íntimas en su esencia, cobran una nueva dimensión sobre el escenario.

