A pesar de que Hamilton lideró toda la carrera y estuvo a punto de conseguir su octavo título mundial, Max Verstappen cruza la línea de meta en primera posición y se corona como campeón. La esperanza de los de RedBull se hacía añicos hasta que un tardío Safety Car les brindó la oportunidad de obrar el milagro, y vaya si lo aprovecharon. Verstappen adelantó a Hamilton en la última vuelta y con 24 años y 20 victorias consigue su primer título de campeón del mundo.

Los dos lideres llegaban a Abu Dhabi empatados a puntos y arrastrando una ya habitual polémica desde el GP de Arabia Saudita. Y es que cada vez que estos dos se han encontrado en pista este año, ha subido el pan. Hubo polémica en Silverstone, la hubo en Hungría, no faltó en Italia y por supuesto era invitada esperada en el último Gran Premio del año. Pocas veces se ha visto un campeonato tan apretado en Fórmula 1, de hecho, que los dos contendientes llegarán empatados a la última cita no ocurría desde 1974.

Con todo este ambiente de nervios, crispación e incertidumbre llegaban los equipos a los Emiratos. La situación era clara, el que quedara por delante del otro el domingo, se llevaba el campeonato.

A sabiendas de que los Mercedes habían dado con la tecla para mejorar su ritmo la segunda mitad de temporada – Hamilton llegaba a la cita con 3 victorias consecutivas -, Red Bull quiso sorprender en la clasificación. Un aparente “error” de Verstappen en Q2 les obligaba a salir a estrategia cambiada el domingo y partir con un neumático aparentemente menos duradero – a pesar de haber practicado simulaciones de carrera con él durante los libres -.

Pero el espectáculo en pista lo pusieron en Q3. Con una maniobra orquestada y ejecutada a la perfección, los dos pilotos de RedBull salieron uno tras otro a coreografiar una vuelta rápida ideada para darle rebufo a Verstappen y poder ganar unas décimas extra sobre los Mercedes. Y funcionó, a pesar de que Hamilton mejoró su segundo intento, su tiempo tan solo le sirvió para ponerse segundo a más de 3 décimas del holandés.

El primer combate del fin de semana era para Red Bull pero Mercedes no iba a agachar la cabeza sin presentar batalla y todas las posibilidades seguían abiertas para la carrera.

A pesar de partir con peores gomas – al menos para las primeras vueltas – Lewis Hamilton hizo valer sus galones y se puso en cabeza en la primera curva. Verstappen sabía que tenía que quitarse de encima a Lewis en los primeros giros o perdería la ventaja estratégica. Se lanzó con todo al final de la zona de DRS en un movimiento idéntico al de la semana anterior con los papeles invertidos. Sin tocarse pero también sin espacio ambos monoplazas llegaban al vértice de la curva 8, curva que uno trazó y el otro no. Hamilton quiso evitar el contacto yéndose recto por la escapatoria y conservando su primera plaza. La polémica vino cuando los de Brackley se negaron a devolver la posición ante un resignado Verstappen.

A partir de ahí Hamilton y Mercedes hicieron lo que mejor saben, liderar un Gran Premio. RedBull lo intentó con todo: lanzaron un ataque desde boxes, hicieron perder tiempo a Hamilton con un muy peleón Pérez, pusieron ruedas frescas a Max, pero los alemanes eran simplemente más rápidos.

Sólo había un escenario posible que podía revivir las esperanzas de los de la bebida energética, un Safety Car. A falta de 5 vueltas para el final, para la alegría de unos y la incredulidad de otros, apareció uno. Sin apenas tiempo para reaccionar, RedBull tomó el tren que Mercedes había dejado escapar e hizo parar a Verstappen para ponerle neumáticos blandos.

La carrera no se relanzó hasta falta de una vuelta. Era un ahora o nunca y Max lo sabía. Tomó la primera oportunidad que se le brindó sin esperar a la zona de DRS. Le lanzó el coche a su rival en la remodelada curva 5 y se aferró a esa primera posición como un león hasta que cruzó la linea de meta, como campeón del mundo.

Hamilton ganó su primer mundial en la última vuelta de aquel ya lejano Brasil 2008 y hoy le ha tocado saborear la cara amarga del mismo escenario. El mundial que nos han regalado estos dos campeones no podía terminar de otra manera. Sin duda una temporada que será recordada en los libros de historia de este deporte y una rivalidad sin nada que envidiar a otras legendarias como Senna-Prost o Lauda-Hunt.