Mágico. La jaula, tres grandes músicos, un piano y su voz. Pablo López no necesita más. Hay gente que simplemente es música y tiene licencia para acariciar el alma. Ayer, el malagueño, cantó de tú a tú en el Tarraco Arena y el tiempo se paró.

Mayday & Stay Tour le tiene viajando por toda España desde hace meses. En esta gira el artista presenta al público los temas de su último trabajo discográfico, Unikornio. Once millones de versos después de ti, y deleita reviviendo grandes temas de su trayectoria. Un tour que en su paso por Tarragona ha arrasado a base de talento, amor y mucha libertad.

‘’Valientes’’ así calificó López a todos los asistentes que, durante casi dos horas, cantaron y disfrutaron de uno de los artistas más grandes del país. La música en directo vuelve. Poco a poco, pero vuelve. Y, lo más importante, lo hace pisando con más fuerza que nunca. Pues, a pesar de mantener distancia de seguridad y llevar mascarillas, las sonrisas y la emoción se hacían patentes entre el público.

Sentimientos a flor de piel nada más empezar con KLPSO. Ya de primeras, Pablo López te agarra de la mano y te invita a conocer su interior. Se echó al público en el bolsillo solo arrancar y, por si no fuera poco, lo siguió de un ‘’Bona nit, Tarragona’’ mientras empezaban a sonar los primeros acordes de Mama No, una de sus canciones más desgarradoras y en la que el malagueño incluso se atrevió a cantar un fragmento sin micro.

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Estos dos temazos de su último disco fueron seguidos por ‘’la canción sin techo’’: El patio. Casi 4 años después, sigue tan embrujada como el primer día. A grito pelado retumbó ese ‘’fuera, vete de mi casa’’ en un Tarraco Arena que ahuyentó todos los males de golpe.

Tras la interpretación de las primeras canciones, llegó el speach inicial de Pablo, quien recordó a su compañero y amigo Manu Guix tarareando ese ‘’a través de la finestra el paisatge es veu del tot desdibuixat’’ de su canción No em queda clar. De hecho, no fueron las únicas palabras que Pablo López dijo en catalán. Pues, los primeros versos de La niña de la linterna fueron cantados en este idioma ante los cientos de luces que fueron iluminando todo el Tarraco Arena.

Vi, El mundo, Hijos del verbo amar, El incendio, Mariposa, Tu Enemigo, Unikornio y alguna que otra canción más sonaron con fuerza y sentimiento a lo largo de la noche. Temas que, si de por sí ya son buenos, en directo se convierten en arte en estado puro. Erizan la piel y remueven por dentro.

Pablo López es eso: ‘’Un tío vergonzoso que pierde la cabeza con las 88 blancas y negras’’, como él mismo asegura. Sabe contar con los dedos. Una voz inconfundible que narra historias junto a unas manos que tocan las teclas del piano y las del corazón. López, lo tuyo es de otra dimensión.

El concierto en imágenes:

Por Verónica Méndez.