Tarde fría de sábado para disfrutar de un poco de teatro en el barrio barcelonés de Sant Antoni. En una de sus calles divisamos el mítico teatro Goya, en su puerta una larga fila nos avisa que hay función, y de las buenas. Sobre su puerta nos recibe un gran cartel con el título Moby Dick (novela de Hernan Melvile) y la cara del ilustre actor Josep María Pou.
Ante de sentarme y que se apaguen las luces, lanzo sendas miradas a cada lado de la sala y observo que no cabe ni un alfiler, la gente tiene ganas de navegar y de ver al señor Pou en acción.

Se apagan las luces y se abre el telón, aparece un escenario que simula un barco de los de la época y dos actores, Josep Maria Pou y Oscar Kapoya, en unos minutos se les sumaria Jacob Torres y serian los encargados de hacernos navegar por los mares en busca de la magnífica ballena blanca llamada Moby Dick.
Durante la hora y 20 minutos que dura la función podemos ver al capitán Ahab con su locura por atrapar esta ballena, la cual le atacó años atrás y le dejó sin una de sus piernas. Kapoya interpreta a un marinero sumiso y fiel al capitán, Jacob representa un valiente marinero que intenta hacer desistir al capitán en su locura y obsesión. Durante la función en el fondo del escenario en una pantalla podemos ver olas y sonido del mar, que nos hacen meternos en escena.
Se encienden las luces y el público aplaude, son aplausos de agradecimiento a los tres actores por todo su trabajo, por su esfuerzo y por su actuación. Durante esa hora y 20 minutos no ha habido ni un momento de relax ni de silencio, y eso demuestra el gran esfuerzo de los actores gratamente recompensado por el público. Mientras salimos, se oyen comentarios de que han visto una obra muy lineal que llegaba a cansar, que se hacía pesada y difícil de digerir. Pero ya nos lo avisó el capitán Ahab, si no ponéis imaginación no podréis navegar con nosotros. Creo que no faltó imaginación, faltó aire fresco en el escenario y un guion más ameno.

Grata sorpresa la actuación De Jacob Torres, para mi el mejor de los tres, te hace vivir y disfrutar de la obra como si estuvieras dentro del barco.

Es una gran obra de teatro interpretada por tres actores con muchos recursos pero han faltado detalles para poder imaginar, disfrutar e ilusionar al público. Podía ser una obra para todos los públicos, para día de familia, pero los más pequeños no serían capaces de seguirla.
Persigue tus sueños y no te des por vencido como hizo el capitán Ahab con Moby Dick, porque algún día todo esfuerzo tiene su recompensa. Sé fiel a tus ideas y muere con ellas.

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