Con una superioridad incontestable en cuanto empezaron a fallar las fuerzas del equipo sevillano, el Barcelona liquidó el partido en el Villamarín y tres cuartos de Liga, aprovechando los tropiezos de segundo y tercero gracias a los destellos de Leo Messi. Al Barcelona le costó superar la propuesta táctica ideada por el Betis, pero cuando lo logró, con balones diagonales, hizo un destrozo y desató la tormenta perfecta. Una mano de goles demoledora, con el valor añadido de no conceder ni una sola ocasión clara de los verdiblancos.

En diez minutos el Barça liquidó un partido que vivió hasta ese momento con apuros. Pero una cabalgada de Rakitic al estilo de la del Bernabéu, un error en la salida de balón en el equipo local que Busquets habilitó para Messi y una genialidad de Suárez tumbaron en la lona a un Betis que trató de jugarle al Barça de tú a tú con sus mismas armas, pero que fue incapaz de mantener el ritmo infernal que impone el once de Valverde a lo largo de los 90 minutos.

Ya con el 0-3, el Barcelona aplastó al Betis con un Messi que marcó su segundo tanto en otra cabalgada en solitario y le sirvió otro a Suárez mientras las gradas del Benito Villamarín, que había registrado la mejor entrada de su historia, se vaciaban diez minutos antes del final.