Un año después de la victoria de Gasly, Monza nos vuelve a regalar una carrera de locura en el GP de Italia. Verstappen y Hamilton chocan y McLaren vuelve a ganar 9 años más tarde.

Cuando pensábamos que el mundial no podía tener más vueltas de tuerca, el GP de Italia atestigua de nuevo una carrera para los libros de historia. Ricciardo se corona campeón, Norris se sube al segundo escalón y Bottas cierra el podio.

Con una gran salida, el piloto australiano se agenció el liderato desde el primer giro de la carrera. Verstappen, Norris, Hamilton y la dupla de Ferraris cerraban un tren de DRS en el que nadie podía marcar la diferencia. 

Bottas, obligado a salir a la remontada tras penalizar por cambio de unidad de potencia - saliendo en última posición a pesar de haber conseguido la 'pole' el sábado - escalaba rápidamente posiciones.

Con la parada de Ricciardo en la vuelta 22, daban comienzo las luchas en la distancia, especialmente la de los dos líderes del mundial, Verstappen y Hamilton. 

Un mal 'pitstop' del neerlandés, sin embargo, precipitó el cambio de estrategia de Hamilton, que iba largo. Tras la parada del 7 veces campeón, los dos titanes salieron en paralelo y apenas necesitaron unos metros para echar por la borda todos los puntos en juego y acabar con los coches en la grava. Con el mundial al rojo vivo y sus dos protagonistas fuera de combate, se reiniciaba la carrera.

De nuevo en un tren de rebufos, el Top 6 volvía a estabilizarse sin poder marcar grandes diferencias.

Bottas, enfrascado en su particular remontada conseguía ponerse por delante de los dos Ferrari que no tuvieron opción de luchar por la gloria en el 'GP de casa'. Cuando parecía que la batalla estaba servida entre el finlandés y Pérez por el último escalón del podio, una penalización de 5 segundos al piloto de RedBull sentenciaba la carrera. 

McLaren consigue así su primer 1-2 desde el GP de Canadá de 2010. Once años han necesitado los de Woking para recomponerse y volver a tocar la gloria, con un equipo completamente renovado.

Fin de semana de luces y sombras que no hace más que añadir emoción y subir la tensión del Gran Circo. La Fórmula 1 deja Italia y pone ya rumbo a Rusia con el mundial más apretado de los últimos años