La meteorología impidió que el GP de Bélgica se llevara a cabo este domingo en uno de los espectáculos más bochornosos de la historia reciente de la Fórmula 1. Verstappen, Russell y Hamilton se llevaron el podio tras cumplir tan solo 2 vueltas de la carrera bajo el Safety Car.

Tras una gran clasificación el sábado que dejó a un Williams en una sorprendente primera línea y a Verstappen en la ‘pole’, el domingo se vislumbraba prometedor, y más con la previsión de lluvia que siempre es garantía de espectáculo. Pues hubo espectáculo, pero no uno de los buenos.

A pesar de que la lluvia no daba tregua en el circuito de Spa-Francorchamps todo parecía indicar que el Gran Premio se iba a llevar a cabo a la hora prevista. No fue hasta unos minutos antes del inicio, que dirección de carrera notificaba a los equipos que la salida se iba a retrasar.

Minutos más tarde los coches al fin echaron a rodar en una vuelta de formación que acabaría directamente en boxes tras las quejas de los pilotos, que debido al spray que se levantaba del asfalto, no tenían ninguna visibilidad.

A partir de aquí empezó una larga espera de 4 horas en las que dirección de carrera y Michael Masi, hicieron méritos para ganarse los abucheos del público que cerraron el fin de semana en el circuito belga. Aplicando las normas del reglamento con decisiones contradictorias, que solo hacían que avivar la confusión y las quejas de los espectadores.

Finalmente a las 18.20h, los pilotos salieron de nuevo a pista tras el coche de seguridad para dar el inicio oficial al GP. Un Gran Premio que solamente duraría dos vueltas convirtiéndose así en la carrera más corta de la historia de la Fórmula 1.

La carrera por tanto se la acabó llevando Max Verstappen que recorta distancias en el campeonato con Lewis Hamilton, seguido de George Russell que tras firmar una gran vuelta el sábado se lleva su primer podio en F1, aunque no los 18 puntos ya que al no haberse disputado más del 75% de la carrera tan solo se repartían la mitad.