Ferrari consigue asegurar la quinta y sexta plaza en una de las actuaciones más solidas del equipo en toda la temporada, no exenta sin embargo de polémica. Varios intercambios de posiciones entre Sainz y Leclerc, que para contrariedad del público, finalizaron con el coche más rápido por detrás.

El fichaje de Carlos Sainz para la escudería italiana no ha podido tener mejores resultados a lo largo de la temporada. Desde que el madrileño fichó por los de Maranello se especulaba que podría tener un rol de escudero dentro del equipo, especialmente teniendo a un compañero de la talla de Charles Leclerc. Sin embargo sus actuaciones dentro y fuera de pista desde el inicio del campeonato le han hecho valerse el reconocimiento de todos en el equipo – “Por fin podemos contar con dos pilotos” – declaraba Mattia Binotto tras el GP de Bahrein.

A pesar de tener un coche inferior en gran parte de la primera mitad de temporada, las buenas actuaciones de ambos pilotos le han valido a Ferrari estar en plena lucha con McLaren por la tercera posición del campeonato. Sin embargo, el de constructores no es el único campeonato en juego. Sainz y Leclerc han estado toda la campaña enfrascados en su batalla particular por conseguir la sexta plaza del campeonato de pilotos – una posición que ha atesorado Sainz en las dos últimas temporadas-.

Con apenas 5 rondas por disputarse, ambos pilotos llegaban a México separados por sólo 5 puntos y medio. A pesar de sufrir una sesión clasificatoria con altibajos el piloto español consiguió colocar su Ferrari sexto en la parrilla de salida, mientras un Leclerc que no acababa de sentirse a gusto con el coche paraba el cronometro con el octavo mejor tiempo.

Sin embargo las tornas de la fortuna cambiaron el domingo. Tras una accidentada salida ambos pilotos tuvieron que trazarse su propio camino en el primer giro del Autódromo Hermanos Rodríguez. Sainz se encontró con un Bottas trompeado y el alerón de un accidentado Ricciardo, para cuando regresó al asfalto su compañero ya estaba por delante.

Ambos hombres de rojo trataron de alcanzar sin éxito al Alpha Tauri de Gasly que había marcado un gran ritmo durante todo el fin de semana. Mientras que Leclerc optó por tratar de lanzar un ataque al francés parando antes, Sainz alargó mucho más la parada para llegar a final de carrera con mejores gomas.

Tras el ‘pitstop’ – esta vez rápido – del piloto madrileño, la diferencia de ritmo con respecto a un Leclerc que estaba sufriendo con el compuesto duro, era evidente, le quitaba alrededor de 4 décimas por vuelta. El inevitable encuentro entre compañeros se produjo y Ferrari le propuso al piloto monegasco dejarse adelantar para que Carlos intentara atacar a un Gasly que ya rodaba a más de 8 segundos de distancia.

Aquí llegó la primera polémica de la tarde. Sin que la señal en directo nos dejara escuchar más radios que la de Sainz diciendo que Charles estaba cometiendo errores por no dejarse pasar, parecía que el de Montecarlo se resistía a ceder la posición e intentaba apretar. Sin embargo las radios integras han demostrado que Leclerc acató las órdenes en el momento en el que su ingeniero se lo indicó – y no fue antes no por orgullo sino por no perder tiempo con los doblados-.

Una vez realizado el cambio, Sainz comenzó a marcar su propio ritmo en aire limpio. No tan sólo consiguió ponerse a más de 7 segundos de Leclerc sino que recortó considerablemente la distancia con el Alpha Tauri. Sin embargo, no lo suficiente. A falta de apenas 2 vueltas para el final Ferrari se reencontró con la polémica haciendo intercambiarse de nuevo las posiciones entre los dos coches. Una decisión incomprensible a ojos de muchos que no entendían este cambio cuando la distancia entre ambos pilotos era tan grande.

La polémica estaba servida, pero estaba servida en todos lados menos en la escudería. Tal como contaba Leclerc al final de la prueba, ambos sabían que había un pacto de caballeros y agradecía a Sainz que lo hubiera respetado. Por su lado, el ex de McLaren quitaba importancia al asunto afirmando que habían hecho un buen trabajo en equipo.

El objetivo en Maranello es claro, luchar por la tercera posición sin entrar en guerras absurdas. Ferrari debe estar por encima de la lucha de egos y la dupla de rojo lo tiene clarísimo, ayer era el día de remar en equipo y cumplieron. Con la filosofía de que Ferrari es más grande que cualquiera de sus pilotos, los italianos se han puesto por delante de McLaren en el campeonato con una actitud y un ambiente inmejorable dentro del equipo.