Los hermanos Muñoz, "Estopa", congregaron a más de 25.000 personas en su reencuentro con la ciudad de Barcelona.

Hacía dos años que la pandemia no nos dejaba disfrutar de una celebración así, y eso, sumado a nuestros años de madurez impuesta, es demasiado tiempo. Estopa desató la euforia quinqui y celebró la normalidad, el barrio, la clase obrera, su último disco Fuego —parido en 2019 y obligado al sueño pandémico inducido— y hasta sus 20 años subidos al carro escénico.

La masa de fans que se dio cita era mayoritariamente de la misma generación que los Muñoz, además de un significativo componente más joven. La cara de satisfacción de unos y otros, desgañitándose cuando sonaban algunos de los indispensables, era la mejor prueba de objetivo cumplido.

El setlist no defraudó. Su último álbum Fuego fue protagonista, y con una atención a los álbumes del inicio de su carrera, como el que da nombre al grupo, Destrangis, ¿La calle es tuya? y Voces de ultrarumba. La fiesta arrancó con el infalible Tu calorro al que siguió Vino tinto , y tuvo una acogida especialmente eufórica el paquete de Partiendo la pana, Ultimo renglón, La raja de tu falda, Cuando cae la luna, Penas con rumba y El del medio de los Chichos.

Me falta el aliento, Tan solo o Escúchame princesa, ésta prácticamente inédita hasta anoche e interpretada solo a voz y guitarra por los hermanos de Cornellà . Esta mirada al nacimiento de la banda encontraría glorioso colofón ya en la tanda de propinas cuando David y Jose quisieron bajar el telón con Ojitos rojos, Cacho a cacho o Como Camarón. Una auténtica locura para los presentes y seguidores de los muchachos de Cornellá.

El concierto en imágenes