El Barça superó por la mínima un auténtico partido de trampa. Y no por el empuje y la ilusión del Valladolid sino por el lamentable estado del césped de Zorrilla, que se convirtió en el triste protagonista de una auténtica encerrona.

Valverde dibujó el mismo sistema sobre el césped que ante el Alavés, pero, esta vez, con los once nombres que cualquiera supone titulares sin discusión. Sergi Roberto mantuvo su posición en el lateral derecho y Coutinho salió de inicio en el interior. El Barça lo puso todo sobre un césped inestable y lento para superar al Valladolid.

El Barça llegaba alcanzaba el extraradio del área de Masip con relativa facilidad, pero abusaba del disparo lejano, con Dembélé y Coutinho a la cabeza. Messi arrancó dubitativo, perdiendo balones con frecuencia. El '10' ejecutaba a más velocidad de la que permitía el bosque del José Zorrilla. Todo el equipo parecía más lento e impreciso. El balón parecía un conejo huyendo a trompicones. Que llegara a la madriguera de Masip era cuestión de paciencia. Daba la sensación que, en cualquier momento, saldría un topo saludando a la grada.

El Valladolid aprovechaba cualquier regalo, cualquier duda, para salir con mirada ensangrentada a por Ter Stegen, con Toni Villa y Unal liderando la ofensiva. Las mejores ocasiones para los blaugrana nacían siempre de las botas de Messi, que, en una de ellas, dejó solo a Dembélé. El francés centró horrible hacia Suárez cuando la jugada pedía remate. Al minuto fue el propio uruguayo el que no acertó ante Masip, impecable en la salida.

El exportero blaugrana parecía un gigante, enviando a córner una rosca firmada por Coutinho que ya veía la red. Dembélé, taladro en mano, repetía una y otra vez la misma jugada por la izquierda. Faltaba acabar alguna y Messi lo intentó solo forzando una falta en la frontal que ejecutó alto. Llegó el descanso y el terreno de juego se llenó de operarios para tapar boquetes.

Suárez, fuera del área, en la esquina zurda, la puso al segundo palo para que Roberto la bajara del cielo y la cediera atrás de cabeza para Dembélé.

El Valladolid reaccionó dando un paso al frente, estirando líneas para llegar con mayor facilidad al área de Ter Stegen, que empezó a tener algo más de trabajo, compartido con sus centrales. Entró Duje Cop y se la puso a Keko, que había salido poco antes, pero remató de cabeza suave a las manos del meta alemán. Valverde sacó del campo a Dembélé y compactó el centro del campo con Arturo Vidal.

El Barça creyó que estaba todo hecho y, con su actitud, perdió también el balón y el control. Papeles cambiados y los blaugrana, a la contra. Marcó así Suárez, a pase de Messi, pero lo hizo en fuera de juego.

Los últimos minutos desordenaron el partido y el Valladolid se sintió cómodo para buscar el empate. En el tiempo de descuento se desató la polémica. Un cabezazo de Keko mandaba el balón al fondo de la portería de Ter Stegen pero el VAR anuló el gol por fuera de juego.

Finalmente el Barça se llevó los tres puntos de Pucela en un partido complicado por el estado del césped y porque tras en gol de Dembélé el equipo culé se vió superado en ciertos momentos por el Valladolid.

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