Por Miriam Mora

El Espanyol se rompe ante un Valladolid, que pocos méritos ha hecho para merecer la victoria. El 2-1 en el nuevo José Zorrilla, complica la permanencia de los periquitos en Primera División. Lo único que valía eran la victoria, pero de nuevo, el conjunto blanquiazul, suma otra nueva derrota, y rompe la racha positiva que arrastraba durante las últimas jornadas.

Empieza el partido en Pucela de este domingo 23 de febrero. Arranca esta 25 jornada de liga en una soleada tarde, en la que Espanyol y Valladolid se encuentran en la misma lucha la de la permanencia. Casi 20.000 espectadores se reúnen en el estadio del equipo pucelano. El Espanyol llega con hasta 9 jugadores diferentes de los que disputaron el partido contra el Wolverhampton el pasado jueves en la Uefa Europa League. “El once titular, el de verdad, y no el del jueves pasado” pensamos. Todo hacía indicar que, al tratarse de un equipo totalmente distinto, los jugadores estarían frescos (tanto mental, como físicamente) y listos para darlo todo en el césped. Pero esta soleada tarde, pronto se vuelve tormentosa para el Espanyol.

Prieto Iglesias señala el inicio del partido. Al principio se ve un Espanyol sin ideas, sin juego. Sin alma. Algo que nunca habíamos visto desde que el Pitu Abelardo llegó a la banqueta. Parecía que el equipo no se estuviese jugando nada. El estilo de juego que reflejaba es de aquellos equipos que se encuentran en mitad de la tabla, en tierra de nadie. Un domingo al sol.  El Espanyol no es capaz de crear ocasiones, no arriesga. Simplemente se limita a que el Valladolid falle y cometa un error para poder aprovecharlo. Es un equipo que no es capaz de hacerse con la salida de balón, y el Valladolid, tímidamente, empieza a imponerse. Y para colmo, en el minuto 24 de la primera parte, David López es expulsado por segunda amarilla. De nuevo el Espanyol, vuelve a quedarse con uno menos. Y aunque la primera amarilla es bastante cuestionable, un jugador de la veteranía de David López no puede cometer ese tipo de entradas habiendo sido amonestado.

El Espanyol debe recomponerse y plantear de nuevo el partido, por eso Calleri se queda solo en punta, y ya solo queda tener la esperanza de que el Espanyol en algún contrataque sea capaz de anotar el gol que tanto necesito. Abelardo confía en los jugadores que ya tiene sobre la cancha y no hace ningún movimiento en el banquillo. Ahora solo queda la esperanza para los pericos, que en alguna jugada a balón parada, el Espanyol consiga dar la sorpresa. Pero, si el Valladolid, hubiese querido, (y hubiese tenido más puntería) podría ir por delante perfectamente y gozar de la tranquilidad de ir por delante en el marcador.

Sergi Darder y Marc Roca pasan totalmente desapercibidos. Ni están, ni se le esperan. Lejos quedan aquellas tardes en el RCDE Stadium donde el futbol (y la ilusión) se fabricaban en sus botas. Durante todo el encuentro vemos a un Espanyol desubicado, perdido en el terreno de juego. La falta de intensidad y de compromiso es lo único que deja ver el conjunto blanquiazul. Y cuando el árbitro da el inicio del segundo tiempo, existe aún la esperanza de que el Espanyol tenga la misma hazaña que el Celta contra el Leganés en el encuentro de ayer, en el que dieron la sorpresa, ganando los 3 puntos con un jugador menos.

Pero lejos de esto, el Espanyol no es capaz de conseguir la versión a la que tenía acostumbrada a sus aficionados durante estas últimas jornadas. Solo se ve un Espanyol encerrado en su propia área, intentando defender el resultado. Pero como sabemos los que conocemos el fútbol, un equipo no puede encerrarse durante 90 minutos y mantener la portería a 0. En el minuto 77, el recién salido del banquillo Sandro anota el primer tanto a favor del Valladolid. Error personal (otra vez) que condena al Espanyol, en este caso de Diego López, que deja muerto el balón en el área pequeña y Sandro envía el balón al fondo de la red, tras no encontrar ningún defensa del Espanyol que impidiese su remate. Y a partir de aquí, llega la debacle.

El Espanyol pierde totalmente la cabeza, y la coherencia de su juego (si es que en algún momento de este encuentro lo ha tenido), y 5 minutos más tarde, el Valladolid, marca el segundo gol. El Espanyol está devastado y sus jugadores pierden los papeles.  Como revulsivos, Abelardo toma la decisión de hacer entrar en el terreno de juego a Ferreyra e Iturraspe, jugadores que actualmente, están más fuera que dentro de la plantilla blanquiazul. La ansiedad, la frustración y la rabia se apoderan de ellos, y a causa de no saber gestionarlas, Sergi Darder ve en el minuto 86 amarilla tras una dura entrada a Raúl García.

El VAR intenta compensar todo lo que le ha quitado al Espanyol durante este encuentro pitando un penalti en el tiempo de descuento (92’) que anota Embarba, pero que de nada sirve.

Los errores personales y la falta de gol han vuelto a estar presente (una vez más) en el conjunto blanquiazul. Calleri aporta mucho al colectivo, pero en jugadas individuales, es incapaz de sumar. El delantero todavía no ha anotado ningún gol en Liga con la camiseta del Espanyol, y ha tenido la más clara del partido, solo ante el portero. ¡Como nos hemos acordado de RDT!

Este 2-1, deja muy tocada a la afición del Espanyol y a sus jugadores, aunque Abelardo reconoce que él y sus jugadores lucharán hasta la última jornada, las cosas se ponen críticas y complicadas para el conjunto blanquiazul. Todos sus rivales directos han puntuado, y el Espanyol no deja de desaprovechar oportunidades. Esta victoria, no le hubiese permitido salir del descenso, pero sí ponerse más cerca de la salvación, además de demostrar a sus seguidores, que van en serio con la Liga.

Ahora toca pensar en el Atlético de Madrid y las 13 jornadas restantes. Pero las oportunidades se agotan, y la paciencia del aficionado periquito también. Empieza la cuenta atrás.

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