El Sevilla se reconoce en el espejo de Montella. Un nuevo traje para el cuadro andaluz, más práctico, seguro en defensa, vertiginoso en ataque, sin pruritos para entregarle la llave del partido al Espanyol. Un problema para los muchachos de Sánchez Flores, acostumbrados a jugar al juego de los espacios. Con el balón en sus pies, los chicos de Quique perdieron, inexplicablemente, su mejor arma: el remate. Todo lo contrario le pasó al Sevilla, cómodo sin la pelota, sin piedad en el área de Diego López. El Mudo Vázquez, Sarabia y Muriel sellaron la goleada del Sevilla, que se quiere acostumbrar a ganar, ya sea en el Wanda o en el RCDE Stadium.

FOTO: Ernesto Aradilla