El Espanyol de ‘Rubi’ se estrenaba en casa después de una pretemporada optimista y del buen punto logrado en Vigo. Los blanquiazules afrontaban la visita del Valencia con pocas novedades, pero mucha ilusión. El técnico, que dio entrada a Sergio García y Granero en el once, ha dejado muy clara su filosofía y apostó por un once netamente ofensivo ante un rival llamado a pelear con los mejores.

El Valencia salió mejor al terreno de juego, con las ideas más claras, dominador. Los de Marcelino, que esta temporada vuelven a jugar la Liga de Campeones, querían marcar terreno desde el inicio. Los visitantes no iban a conceder ni un ápice a un Espanyol que ha comenzado el curso con ilusiones renovadas, en especial, gracias al ambicioso discurso de Rubi. Sufrió el Espanyol en los minutos iniciales. El Valencia llegaba con bastante asiduidad y claridad al área perica, pero, afortunadamente, los locales resistieron y superaron la fase más complicada del encuentro con mucho esfuerzo.

Se fue entonando el Espanyol. Sin acierto en las jugadas de estrategia, los de Rubi fueron mejorando en el juego. De las imprecisiones iniciales se pasó a un fútbol más preciso y vertical. Sergio García le dio movilidad al ataque y, poco a poco, comenzó a abrir huecos en la defensa visitante. El catalán dispuso de la mejor oportunidad en el primer tiempo con un remate de cabeza que se estrelló en el larguero. El rechace lo intentó aprovechar Borja Iglesias, pero se encontró con un Neto espectacular. El goleador de la primera jornada Mario Hermoso amenazó con un disparo lejano que Neto atrapó en dos tiempos. Acabó muy bien el Espanyol el primer tiempo con el único pero del gol.

El Espanyol dio continuidad a la buena imagen ofrecida en el primer tiempo y continuó siendo un equipo alegre, descarado y ofensivo aunque también su momento de apuro en una jugada en la que Granero evitó el gol visitante sobre la misma línea de gol. El equipo espanyolista siguió buscando el gol con insistencia. Baptistao, en el día de su cumpleaños, estuvo muy participativo y generó muchas de las ocasiones de peligro blanquiazules. Tanta insistencia debía tener su premio aunque fuese con un poco de emoción e incertidumbre. Granero lanzó de manera magistral una falta en el borde del área para adelantar a los locales. Con retraso por las comprobaciones pertinentes, el RCDE Stadium celebró su primer gol de la temporada.

Una de las dudas era ver cómo reaccionaría el equipo. Sin dudas. Lejos de conformarse con la ventaja en el marcador, los de Rubi decidieron ir a por el segundo. Leo Baptistao se adelantó a Piccini y aunque no pudo culminar su acción, apareció Borja Iglesias para ampliar la ventaja. El delantero gallego, que no paró de correr y luchar, encontró su merecido premio. El estadio vibraba con su equipo que estaba superando merecidamente a un rival de mucha envergadura.

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