Llegando a la cumbre del éxito, Chenoa arrasa con su primer concierto tras un año y medio. Esparraguera se vistió con su mejor traje para recibir a la artista mallorquina.

Repletos de ilusión entraban sus seguidores, o mejor dicho, su aldea, como ella se dirige a ellos. Eso sí, con tres componentes más; mascarilla, gel hidroalcohólico y distancia de seguridad. Los nervios previos al show iban aumentando entre ellos y poco a poco veíamos cómo se iba llenando el “Teatre La Passió”.

Un tracklist que disfrutamos desde la primera nota hasta la última. Repasando sus ocho trabajos y versionando un par de canciones.

Inició el concierto con “Desnuda frente a ti”, haciéndonos volar al 2002, y con ese mismo vuelo nos volvió a vibrar con “Encadenada a ti”. Elevó a todo su público hasta la “Quinta Dimensión”, y una vez allí arriba, quiso deleitarnos con “Man in the mirror”, de nuestro querido rey del pop, Michael Jackson.

Poder, garra y fuerza, así definimos “Soy Mujer”, un himno que representa a todas las mujeres. “Teatre La Passió” siguió coreando todas las canciones que llevaba la solista, pasando por “Hoy por hoy”, “Absurda cenicienta”, entre otras. 

Presentandonos su gira “Acústico y personal”, nos hizo emocionarnos con “Sweet Child O’Mine”, acompañada de Alfonso Samos y Javi Rojas a la guitarra. Prosiguió con el single de su anterior trabajo “Soy Humana”, donde nos habla sobre las imperfecciones de las personas pero que tenemos que aceptarnos tal y como somos, “Y aceptarme así… Soy humana…

Haciendo un guiño a su penúltimo single, la intérprete de “Soy lo que me das” nos hace bailar desde los asientos con su “A mi manera”. Cuando pensábamos que daba por finalizado el concierto, volvió a entrar al escenario y nos hizo llorar con “Duele”. Una canción que nació de ella y se quedó guardada, más bien castigada. Para quienes la conozcan y sepan de qué hablo, saben que estoy en lo cierto cuando escuchas la primera nota y empieza a caer la primera lágrima. 

Tras dejarnos sin habla con esta interpretación, el público ovacionó a la artista durante dos minutos seguidos, los aplausos cada vez más se iban multiplicando, y a la vez, las lágrimas de la artista caían por su rostro. 

Finalizó el concierto con una mítica canción, una canción que ella misma ha confesado varias veces que no la quería incorporar en el disco, pero que después de 20 años la seguimos cantando como el primer día. “Cuando tú vas” culminó el concierto de la mallorquina.


Escribo esto viviendo todavía en una nube. Muy pocas veces he visto a un artista disfrutar de la música como lo hace ella, un constante sube y baja de emociones durante el concierto. Amar la música es dejarse la piel encima del escenario, y ella lo hace. Gracias Chenoa, una vez más, gracias por dejarnos ser parte de tu historia y por ser fiel a tu aldea. Mi admiración por Chenoa es obvia, un sueño poder volar contigo y con tu música.

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