Fernando Alonso consigue la tercera posición en el GP de Catar. Se sube a un podio por primera vez en 7 años y devuelve la ilusión a una afición rendida a la actuación del asturiano, que se despide así de su sequía de éxitos. Le acompañan en los dos primeros cajones Lewis Hamilton y Max Verstappen, cerrando así uno de los podios con más talento de la historia del deporte.

La Fórmula 1 cerró ayer su antepenúltima cita de este inolvidable campeonato. Con la lucha por el título más viva que nunca, el sábado los dos líderes se situaban en la primera línea para la parrilla de salida – con un Hamilton, eso sí, con un ritmo mucho más prometedor de cara a la carrera. Bottas, Gasly y un sorprendente Fernando Alonso, conformaban el resto del Top 5.

Sin embargo, como ya nos viene acostumbrando la FIA en las últimas carreras, nada es definitivo hasta que se apagan los semáforos. Unos minutos antes del inicio del Gran Premio los comisarios anunciaron una penalización de 5 posiciones a Verstappen y de 3 para Bottas por ignorar banderas amarillas durante la clasificación. Esta situación dejaba vía libre a Hamilton para escaparse y una lucha muy interesante en la salida por la P2 para Alonso, que no se veía en una igual desde Brasil 2013.

En los momentos clave los genios brillan, y eso hicieron. A pesar de salir con un compuesto más duro Hamilton mantuvo la primera posición, a Alonso le bastaron unas curvas para deshacerse de Gasly y Verstappen se hizo hueco entre la melé de coches para ganar 3 posiciones en un sólo giro.

Apenas 10 vueltas le hicieron falta al RedBull para echar cuenta del resto de coches y colocarse en segunda posición, a la caza de Hamilton. Con un Alonso marcando buenos tiempos en la tercera posición, la inevitable amenaza de Pérez y Bottas no hacía más que acercarse para unirse a esa lucha por los 15 puntos.

Cada uno trató de quitarse al Alpine de encima a su manera. Mientras que Bottas optó por alargar su ‘stint’ lo máximo posible e intentar así un undercut sobre el español – decisión propiciada por las dificultades del piloto finlandés de adelantar pilotos en pista -, los de la bebida energética apostaron por la lucha cuerpo a cuerpo. Así fue como para mitad de carrera, las aspiraciones del bicampeón del mundo se reducían a la quinta plaza.

Pero ayer la suerte que le había dado la espalda a Alonso durante tantos años cambió de parecer. En la vuelta 34, Valtteri Bottas pinchó rueda y quedó relegado de nuevo a la lucha por los puntos. Ante la amenaza de quedarse también sin gomas y con la confianza de poder recuperar posiciones rápidamente, Pérez realizó otra parada. A falta de 15 vueltas, Fernando Alonso volvía a posiciones de podio.

“Decidle a Esteban que me defienda como un león” – pedía por radio el asturiano acariciando la posibilidad de volver a saborear el champagne.

Y su compañero cumplió, se defendió con todo al igual que Fernando lo había hecho por él en Hungría. El piloto mexicano no tardó en deshacerse de él, pero el tiempo perdido en la lucha y un Safety Car virtual en las últimas vueltas aseguraron la tercera plaza del español.

Así fue como 2.674 días después, Fernando Alonso volvió a subirse a un podio de Fórmula 1, del que por talento y sacrificio nunca debió de haberse bajado. Ayer se puso punto final a años de frustración, chascos y abandonos que quisieron acabar con la magia del español. Pero Fernando ha vuelto para quedarse, y esto no ha hecho más que empezar.