Con una salida complicada y con muy poco margen para recuperar después del partido del pasado jueves, el Espanyol afrontaba el partido en Mendizorroza con el ánimo de seguir creciendo, como había adelantado David Gallego en la víspera.

En cualquier caso, el Espanyol demostró voluntad de ir a por el partido desde el primer momento, pero el Alavés tenía claro que su éxito radicaba en esperar agazapado y lanzar el ataque con la velocidad de Luis Rioja y de Lucas Pérez. El Espanyol buscaba el hueco, movía la pelota, la desplazaba de lado a lado, pero se encontraba con la tela de araña diseñada por Garitano. Una frontera física, un muro contundente y, por momentos, infranqueable. Por el contrario, Diego López tampoco sufría sobresaltos. Únicamente un chut de Aleix Vidal, que se estrelló en el lateral de la red, sumó la única aproximación local en los primeros 45 minutos.

La segunda mitad fue un calco, con la salvedad de que Garitano veía que no acababa de tener el control y optó por colocar un segunda punta en el campo, con la intención de que el Espanyol no sacara la pelota con comodidad desde su portería. Sin embargo, en esos momentos, la mejor ocasión fue para Corchia, que obligó a lucirse a Pacheco. El conjunto blanquiazul siguió buscando el cerco de la portería local, en un tramo final con varias interrupciones en el partido. En los últimos instantes del duelo, Diego López, con dos grandes intervenciones, evitó el gol local. Tablas en el marcador.

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